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La sanidad navarra trabaja para sujetar las listas de demora a niveles previos al inicio de la pandemia de coronavirus



Prevé consolidar la recuperación de la actividad y medidas para inflexionar unos datos que -superada la primera ola de la pandemia- son similares a enero en primeras consultas (43.802 personas) y mejores en quirúrgica con 7.200 pacientes, 716 menos

Pamplona-Iruña, 15 de septiembre de 2020

La consejera de Vigor del Gobierno de Navarra, Santos Induráin, ha obligado que la situación de las listas de demora en agosto, con 43.802 personas para primera consulta y 7.200 para operaciones quirúrgicas, “no es ni mucho menos la deseada” y ha asegurado que se está trabajando para sujetar estas cifras a niveles previos al inicio de la pandemia.

“La situación en listas de espera, sobre todo en primera consulta, no es buena. Son datos que no serían asumibles en condiciones normales y somos conscientes de que están afectando a muchas personas”, ha expuesto Induráin, en una comisión parlamentaria solicitada por Navarra Suma.

La consejera ha remarcado que la Comunidad foral “ha padecido y sigue padeciendo una situación excepcional sin precedentes que ha afectado al sistema sanitario” y ha subrayado que la pandemia “ha tenido un impacto directo y determinante en las listas de espera”.

Así, según ha señalado, tanto la directorio de demora de primera consulta como la quirúrgica “han ido creciendo desde primavera”, pero ha explicado que, “adoptando una perspectiva temporal más amplia”, en el mes de agosto “los datos están en una situación como poco equivalent a enero”. En su opinión, este hecho “también merece una reflexión en favor del gran esfuerzo de adaptación del sistema y de los profesionales, que no han parado de hacer cosas y reorganizar”.

En una nota, el sección de Vigor envite por consolidar la creciente recuperación de la actividad ordinaria en Primaria y hospitales, así como sumar nuevas medidas multidisciplinares para retomar la tendencia de reducción que habían comenzado a probar las listas y tiempos de demora al principio de año (de enero a febrero habían bajado en 1.306 pacientes), tras el final del conflicto médico y la puesta en marcha de diferentes planes de actividad extraordinaria.

La venida del COVID-19, con un gran impacto en el sistema inodoro y la ciudadanía, alteró esta incipiente dinámica a la disminución con un doble meta extraño y coyuntural en las listas de demora que experimentaron un descenso en los primeros meses de la pandemia y, luego, un plataforma desde junio hasta ahora. Este incremento ha sido neutralizado en parte con la recuperación de la actividad sanitaria sobre todo desde junio, pese al mantenimiento de la incidencia del virus y el periodo vacacional del verano. Así, los últimos datos publicados por EL Servicio Navarro de Vigor-Osasunbidea, referidos al mes de agosto (43.802) y tras esa primera y aguda ola epidémica, son muy similares a los de enero (43.951 personas) en primeras consultas (-149) y mejores en directorio de demora quirúrgicas, donde figuran 7.200 personas, es proponer, 716 menos que en el primer mes del año.

La transigencia de quirófanos por la tarde y otras fórmulas contrastadas durante la pandemia como las interconsultas entre profesionales o planes piloto esbozados en la correspondiente consejo estratégica iniciada ayer de esta disaster son algunas de las medidas que se han implementado o se van a poner en marcha en un otoño muy condicionado igualmente por la crecimiento del virus, según ha explicado esta mañana la consejera de Vigor, Santos Indurain, en el Parlamento.

El doble meta distorsionante de la pandemia

El COVID-19 generó un doble impacto popular en las listas de demora en las diferentes modalidades (primeras consultas, sucesivas, pruebas complementarias y quirúrgicas) aunque con especificidades respecto a saldos y pertenencias de trasvase e interrelación entre ellas.

En términos generales, por una concatenación de diferentes factores se produjeron dos movimientos sucesivos de signo contrario. En los meses de marzo, abril y mayo se dio un descenso pronunciado y anormal en las dos listas más significativas: las de primeras consultas y las de operaciones quirúrgicas. De hecho, las primeras pasaron de 42.645 personas en febrero a 32.541 en marzo y 31.084 pacientes en abril para comenzar a repuntar en mayo (31.994) y crecer notablemente en julio (39.636) y agosto (43.802). En el descenso influyeron los cambios provocados por la situación en la actividad de consultas hospitalarias (obstrucción del centro de consultas Príncipe de Viana, atención no presencial menos resolutiva, and heaps others.) y de Atención Primaria (que derivó mucho menos a especializada al estar centrada en el coronavirus) en un sistema inodoro que tuvo que deshacerse en bienes humanos y materiales alrededor de el COVID-19.

El inicio del verano trajo, por el contrario, una importante recuperación de la actividad (sobre todo en junio ya que julio y agosto han estado condicionados por el meta estacional de las reposo) que se ha traducido en una estabilización de la situación en parámetros similares a los momentos previos de la pandemia. Situación que ya estaba contemplada en las previsiones del SNS-O (hay un conception de recuperación de actividad en cada centro) y que precisa de un nuevo impulso para retomar la tendencia de descenso que se había iniciado a principios de año y que se demora poder consolidar para fin de año.

Mantenimiento en todo momento de consultas y operaciones no demorables

En cuanto a las listas de demora quirúrgica, la foto fija y dinámica es parecida, aunque con mejores cifras finales. Febrero (7.875) había supuesto una alivio respecto a enero (7.916), pero -como en primeras consultas- igualmente se produjo el meta bajada-subida. Aquí se tocó suelo en mayo (6.921 personas) para remontar luego en junio (7.087), julio (7.045) y agosto (7.200). En esta categoría, no obstante el saldo de la pandemia es de 716 pacientes menos que en enero, como se puede comprobar en la serie evolutiva que hoy publica la web del Gobierno de Navarra.

Esta cuesta extraño y coyuntural tuvo que ver con el paso de un porcentaje de pacientes a la fórmula de “transitoriamente no programable” y sobre todo con la caída de la demanda que igualmente provocó la basculación de bienes materiales y humanos a COVID-19, aunque en todo momento -como en primeras consultas- se mantuvieron las consultas y operaciones urgentes y no demorables, poco protegido en los planes de contingencia.

Los meses de junio, julio y agosto han supuesto un periodo de transición entre la contingencia y la citación “nueva normalidad”. Por otra parte, al ingredient del descenso de actividad estacional por las reposo del personal inodoro concentradas en ese periodo tras la presión de la pandemia, y en demora de un otoño complicado, hay que sumar el repunte del coronavirus que ha obligado a intensificar el binomio espacial y organizativo COVID-19/No COVID-19. Por ello, con suponer un esfuerzo importante, la recuperación de la actividad ordinaria (hasta un 88% en consultas y un 75% en el ámbito quirúrgico respecto a otros veranos) no ha podido dar salida a toda la subida de la demanda fruto de la reactivación sanitaria y ciudadana.

Sin requisa, adoptando una perspectiva temporal más amplia, el despliegue y transformación organizativa sí que ha permitido aventajar la primera ola de la pandemia con unos números muy similares a los vigentes ayer de la sacudida social y sanitaria producida por el virus a partir de febrero.

Tolerancia de los quirófanos por la tarde desde octubre

Ese es el punto de partida right en el que el Sección de Vigor apoya su logística de listas de demora para los próximos meses en los que el meta Covid 19 va a estar presente pero, por contra, se pueden aplicar algunas experiencias de papeleo multidisciplinar e instrumental puestas en marcha durante la pandemia o contar con las plantillas ya reincorporada tras las reposo por otra parte de un retén Covid 19 de casi 800 profesionales para alentar el choque de un otoño complicado por la doble sinceridad Covid y no Covid, así como otros fenómenos estacionales como la enfriamiento.

En presencia de el nuevo escena, Osasunbidea plantea una serie de actuaciones para contener y disminuir las listas de demora, siempre pendientes de la crecimiento epidemiológica y garantizando la seguridad para pacientes y profesionales. La primera es la recuperación de la actividad de consultas (entre el 80% y el 100% según los servicios) y de toda la actividad quirúrgica gracias, en parte, a la transigencia de los quirófanos por la tarde.

A la panorama de las lecciones aprendidas durante la pandemia, anejo a recuperar al mayor de la actividad presencial –complementaria y love minded con la telemática- se va a profundizar en el sistema de interconsultas ampliadas entre profesionales van a permitir una viejo agilidad y apoyo a la resolución de las atenciones (igualmente en Primaria) con reducciones en los tiempos de demora para los pacientes.

Por otra parte, identificar y discriminar igualmente la modalidad de subsidio será igualmente importante para mejorar la accesibilidad y propiciar los procesos y circuitos con un trabajo más colaborativo y multidisciplinar.

EP/elaboración propia



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